Al menos 70 personas resultaron heridas ayer en el centro de Beirut, en enfrentamientos entre la Policía y miles de libaneses que se manifestaron por segundo día consecutivo para pedir la dimisión del Gobierno, informó la Cruz Roja Libanesa.
Según la organización internacional, 35 de los heridos son agentes de la Policía y un total de 43 personas han tenido que ser hospitalizadas.
La Policía, indicó en un comunicado que 36 de sus miembros resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.
"El pueblo quiere la caída del régimen", "libertad", "revolución", "el Gobierno teme al pueblo pero este no a él", fueron algunos de los lemas escuchados en las protestas, que estallaron tras una larga crisis desatada por las deficiencias en el servicio de recogida de basuras.
Los congregados intentaron retirar las alambradas de espino colocadas frente a la sede del Gobierno y del Parlamento, cuyos accesos han sido cerrados por las fuerzas de seguridad, contra quienes algunos manifestantes arrojaron botellas, piedras y otros objetos.
Los agentes intentaron dispersar a los concentrados con agua a presión y gases lacrimóge-nos. Ayer, al menos 83 personas resultaron heridas en los enfrentamientos que estallaron entre participantes y las fuerzas antidisturbios.
Imad Bassi, un portavoz del movimiento "Apestáis", que convocó las concentraciones, aseguró que su actuación es "pacífica" y que rechazan negociar con el Gobierno mientras los culpables de la represión de ayer no sean detenidos.
El movimiento también se ha desvinculado de la violencia y responsabilizó a "algunos partidarios de los partidos políticos", que no identificó, "de sembrar la tensión y la confusión".
Tras las protestas se desataron unos disturbios y fueron provocados varios incendios en el centro de Beirut, entre ellos uno en la entrada de la catedral de San Jorge de los cristianos maronitas.
En una rueda de prensa celebrada ayer en la mañana, el primer ministro, Tamam Salam, había prometido que los responsables de la actuación policial del sábado contra los manifestantes rendirán cuentas.
No obstante, las palabras del primer ministro no lograron calmar los ánimos de los ciudadanos indignados.
Según la estatal Agencia Nacional de Noticias (ANN), los enfrentamientos han sido provocados por "agitadores" que se infiltraron entre los manifestantes y que están arrojado cócteles molotov a la policía que responde con bombas humo.
