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MIGRANTES quedan en el área de la estación, ya que, según cifras de la Policía macedonia, ayer 826 pudieron entrar en el país.
Cientos de los miles de refugiados congregados en la frontera con Grecia lograron romper ayer el cordón de seguridad y entrar en Macedonia, desde donde buscan dirigirse al centro y norte de Europa para emprender una nueva vida.
La presión que desencadenó los casi 3.000 indocumentados, en su mayoría refugiados, que esperaban en Gevgelija llevó al Gobierno a reabrir ayer la frontera, bloqueada desde el miércoles, y permitir el paso gradual.
Desde primeras horas de ayer se permitió la entrada y salieron de la estación de Gevgelija, muy cercana al punto limítrofe con Grecia, dos trenes con destino a la frontera que limita con Serbia.
El Gobierno programó la circulación de cinco trenes diarios con el único cometido de trasladar a estas personas y ha decidido que los viajeros habituales se desplacen en autobuses. Sin embargo, la tensión en esta estación no cesa y, de nuevo, ayer la Policía cargó con bombas aturdidoras contra los refugiados que lograron sobrepasar el cordón de seguridad y penetrar en el país.
Muchos llevan días sobreviviendo en los alrededores.
