El comando de Frontera Policial de Villazón informó que en esa ciudad intermedia existe contrabando de garrafas con gas licuado de petróleo (GLP) de Bolivia a Villazón a través de pasos no autorizados de esa población fronteriza.
El comandante de esa unidad policial, Erick Revollo, informó que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) efectuó dos operativos en lugares no habilitados del río internacional en los que se encontró a mujeres que transportaban garrafas con gas de origen boliviano y argentino.
En ambos casos las mujeres abandonaron los carritos con las garrafas al ver al equipo policial y se dieron a la fuga. Solo se pudo recuperar las garrafas que se utilizan para el almacenamiento del gas licuado.
Los uniformados confirmaron que la gente que se dedica al contrabando y comercialización ilegal de gas dilata el seguro de la garrafa con agua caliente y distribuye el gas de una garrafa en dos y vuelve a colocar el precinto.
Las garrafas son llevadas a La Quiaca a través de pasos no habilitados de la frontera, en especial la zona El Churro, para su posterior venta en el vecino país, afectando la economía de Bolivia porque aquí se mantiene la subvención a ese energético.
NEGOCIO
El negocio de comercializar ilegalmente las garrafas de gas sería muy lucrativo porque, en Argentina, una garrafa boliviana puede revenderse entre 150 a 200 Bolivianos, multiplicando hasta ocho veces su valor original.
El comandante de esa unidad policial destacó que los contrabandistas logran ganar alrededor de 150 Bolivianos por garrafa vendida pero, como dividen el gas, estarían ganando ilegalmente 300 Bolivianos.
Precisamente la enorme ganancia que puedan ganar los contrabandistas es lo que acicatea esa actividad que constituye un atentado a la economía de Bolivia.
Pobladores de Villazón con los que El Potosí pudo contactar dan cuenta de que el negocio del contrabando de garradas de gas no es reciente sino que viene desde hace mucho tiempo porque la diferencia entre el precio del producto boliviano y argentino es muy alta.
Indican que son familias enteras las que se están dedicando al contrabando y comercialización de garrafas de gas en el lado argentino porque consiguen ganancias que no podrían logar con ninguna actividad lícita.
