Este fin de semana, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) prácticamente desapareció de los puntos de venta en la ciudad de Potosí, generando preocupación entre las familias que dependen de este energético para sus necesidades básicas.
A diferencia de otras regiones que cuentan con redes de gas natural domiciliario, muchos hogares potosinos, especialmente en zonas de reciente expansión urbana, siguen dependiendo exclusivamente del GLP en garrafas. La falta de abastecimiento obligó a algunas personas a recurrir al mercado negro, donde el cilindro de gas tiene un costo entre 25 y 30 Bolivianos, e incluso más. Legalmente, la garrafa de 10 kilos de GLP tiene un costo de 22.50 Bolivianos.
“El gas se hizo ‘gas’, case”, dijo con ironía una vendedora informal al ser consultada sobre la disponibilidad del producto, reflejando la frustración generalizada.
En los puntos habituales de distribución de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), como la nueva terminal de buses y la avenida Serrudo, no se encontró GLP durante el fin de semana. Las empresas distribuidoras no realizaron entregas, debido a la falta del producto.
