El barro tóxico cubre Andavilque, los ríos desbordados han dejado a decenas sin hogar y la desesperación se apodera de las familias potosinas. Pero mientras 35 de los 41 municipios del Departamento se declararon en emergencia, la Asamblea Legislativa Departamental sigue de espaldas a la tragedia, sin tratar el proyecto de ley que permitiría a la Gobernación declarar emergencia departamental y destinar recursos a los afectados.
A pesar de la magnitud del desastre, la Asamblea, controlada por el MAS, entre “arcistas” y “evistas”, no ha mostrado voluntad para atender la crisis. Las disputas internas entre sus bloques parecen más importantes que la angustia de los miles de damnificados que han perdido todo.
La tragedia golpeó con fuerza el distrito minero de Catavi, donde el colapso del dique de cola en la laguna El Kenko sepultó el 70% de la comunidad de Andavilque. Una persona de la tercera edad, Agapito Reyes Huaytari, perdió la vida y 45 casas están al borde del derrumbe. El lodo no solo arrasó viviendas, sino también animales de granja y cultivos, dejando a las familias en la más absoluta incertidumbre.
