A cinco meses y una semana para que Potosí ingrese a una época de racionamiento del líquido elemento, el alcalde municipal, Jhonny Llally, informó que se está a la espera de la presentación de un informe técnico por parte de la gerencia de la Administración Autónoma Para Obras Sanitarias (Aapos), respecto a los proyectos que se debe encarar para evitar que la población sufra los efectos de una sequía. De acuerdo con los reportes de la empresa de servicios de la Villa Imperial, a la fecha en las 23 lagunas que son administradas por Aapos, el volumen de almacenamiento de agua está por debajo del 40 por ciento, lo que representa que los ciudadanos de la zona alta recibirán agua hasta fines de septiembre.
Una de las medidas diseñadas en el plan preventivo de contingencia es la puesta en marcha de la segunda fase del proyecto de bombeo del tanque Miners hacia las plantas Kari Kari y Alto Potosí, para lo cual se requiere una inversión de 500.000 Bolivianos.
Amparados en la Ley Municipal 398 que declara estado de emergencia por sequía, Aapos va haciendo las gestiones ante las autoridades del Gobierno Municipal, Departamental y central para contar con recursos económicos.
“Estamos preocupados porque hay solo la mitad de almacenamiento de agua por lo que ya estamos teniendo reuniones constantes donde se ha decidido que se trabajará de manera conjunta con todas las instituciones y ver el financiamiento que se requiere para hacer frente a este problema. Necesitamos recursos por lo que se está esperando un informe técnico por parte del gerente de Aapos para hacer las gestiones respectivas”, sostuvo el alcalde municipal, Jhonny Llally.
