Instituciones cochabambinas dirigen su mirada a una tecnología desarrollada por potosinos para salvar la Laguna Alalay y tratar las aguas servidas de la ciudad de Cochabamba.
Ayer una delegación integrada por representantes del Gobierno Departamental de Cochabamba, de la Alcaldía, Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa) y de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) llegó a la Villa Imperial para visitar el ingenio Somincor, instalado en la zona de Cantumarca donde recibieron la explicación del sistema de conos de alta densidad que permite recuperar el agua dejando “queques” de lodo casi secos.
José de la Fuente, secretario general del Gobierno Autónomo Departamental de Cochabamba explicó las razones para llegar a Potosí a conocer una tecnología que fue creada por potosinos.
“Estamos aquí para ver esta planta procesadora de minerales, en particular la parte, del componente del tratamiento de lodos; nosotros estamos preocupados en nuestra Laguna Alalay y por nuestras aguas servidas y queremos ver de utilizar esta tecnología que parece muy sencilla, muy operativa y muy eficiente para recuperar aguas; nosotros necesitamos recargar el agua de la Laguna Alalay y esta tecnología nos podría ser muy útil”, destacó el funcionario de la Gobernación.
Durante la visita se habló de la posibilidad de usar esta tecnología para tratar los lodos que están en la parte inferior de la Laguna y también las aguas del río Rocha para usarlas en la alimentación de la laguna.
PROCESO
El propietario de la planta de tratamiento de minerales Somincor, Jaime Uzquiano, destacó que este es un proceso desarrollado por potosinos frente a la perspectiva de una sequía que afectaría los procesos productivos mineros.
“Tenemos un proceso para recuperar casi en su totalidad el agua que usamos en nuestro ingenio; el lodo que producimos al final del proceso lo llevamos al cono de alta densidad en el que se recupera el agua y el lodo fino se deposita en un tanque y de allí se va al filtro prensa de donde salen “queques” o “tortas” con una humedad de alrededor del 20 por ciento dando la posibilidad de colocarlos en una presa eliminando el riesgo de contaminar el medio ambiente”, apuntó el empresario.
