Durante la pugna entre comerciantes de La Paz y Potosí surgió un tercer elemento que no estaba previsto, ciudadanos que demandaban que las paceñas puedan asentarse en las calles y vender sus productos.
Una mujer paseaba por la calle H. Players en medio de las paceñas que intentaban armar sus puestos y cuando comenzó el enfrentamiento verbal hizo conocer su opinión.
La mujer demandó que las paceñas tengan un puesto de venta ya que ella, como ama de casa, cada año lleva diferentes productos que son más baratos en relación a los del comercio local.
La compradora destacó que si no se quiere que otras personas vendan en la calle también se tendría que eliminar la "feria popular" y que esas vendedoras vayan a los mercados y las calles queden libres.
