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Años se trabajan las minas del Cerro Rico, primero por los españoles, luego por grandes empresarios, posteriormente por el Estado y hoy por las cooperativas.
Los cooperativistas mineros establecieron estado de emergencia en sus filas tras el pedido del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) de que los que están trabajando en la parte superior del Cerro Rico de Potosí sean reubicados en otras áreas.
El presidente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin), Sandro Lugo, anunció que mañana se reunirán los presidentes de todas las cooperativas para analizar las conclusiones que salieron de la reunión de consejo consultivo de Comcipo, desarrollado la noche del pasado martes.
El dirigente minero dijo que lamentan que los dirigentes cívicos demanden su salida, sin tomar en cuenta que para ello se requiere entregarles otras áreas de trabajo porque de lo contrario se estaría produciendo una masacre blanca que podría tener serias consecuencias.
Lugo dijo que para consolidar el traslado de las áreas de trabajo se tiene que determinar los lugares de nueva explotación, construir caminos, instalar agua, consolidar la dotación de electricidad e iniciar las corridas para que desde ese momento buscar las vetas de minerales.
Los cooperativistas indican que si los cívicos quieren su salida inmediata tendrían que ser ellos quienes asuman la responsabilidad de dotar otras fuentes de trabajo.
Respecto a esa versión, el presidente del Comité Cívico Potosinista, Jhonny Llally, dijo que el traslado de los mineros fue una decisión del Ministerio de Minería que había planteado un plazo de 45 días para ello pero hasta el momento ese proceso no avanza.
Los cooperativistas también cuestionan el pedido de que la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) defina la rescisión de contrato con la empresa Manquiri porque esa sería la única que está comprando carga de baja ley ya que otros les quieren pagar un "precio de gallina muerta".
