En las cárceles potosinas existe un alto hacinamiento, lo cual preocupa a la justicia porque no ven alternativas para superar esa situación. Así lo informó el juez de ejecución penal, Héctor Gómez Espinoza.
En el Centro de Readaptación Productiva Santo Domingo de Cantumarca hay, alrededor de 340 reclusos en una infraestructura construida para 170 internos, lo que genera condiciones de vida inadecuadas especialmente para los varones que viven hasta 12 en una sola celda.
La situación de la cárcel de Villazón es peor: en dos habitaciones de 3, por 3 metros viven 70 personas, lo que obliga a que en cada cama duerman cuatro personas las que deben descansar con los pies colgando de las literas.
Lo propio ocurre en Tupiza que tiene dos ambientes de 3 por 4 metros en los que deben convivir 70 personas. Por ello deben dormir en filas sin espacio entre unos y otros.
El problema se genera por el incremento de los delitos y las limitaciones de los planes de descongestionamiento e indulto que no lograron su objetivo de consolidar una sustancial reducción del número de internos que existen en los diferentes recintos penitenciarios del territorio nacional.
