Cerca del 80 por ciento de la población potosina consumió los principales alimentos en las calles o restaurantes debido a la entrada de San Bartolomé o de los Ch’utillos que se desarrolló durante dos jornadas en la Villa Imperial.
Desde muy temprano se instalaron los puestos de venta de comidas cerca de la ruta de la entrada, y a eso de las 9:30 ya no se podía encontrar una lagua, una kalapurca o un ají de fideo, pues esos platos se terminaron rápidamente porque tienen precios económicos y de acuerdo con lo señalado por algunos comensales, “hacen entrar el cuerpo en calor por el uso del ají”.
Este año, las encargadas de la preparación de comidas ofrecieron un mejor servicio porque fueron capacitadas en la manipulación de los alimentos y se vio cómo se esmeraron en armar sus puestos con las mejores condiciones posibles.
Sin embargo, algunas no mejoraron porque se asentaron en una esquina y vendieron los preparados culinarios para que sus clientes los consuman como puedan, algunos debieron comer sentados en las aceras.
Como ya es normal, los preparados con carne de pollo tuvieron preeminencia entre los comensales tanto en los puestos de comidas como en los sitios callejeros instalados sin mucha higiene ni comodidad.
La mayoría de los bailarines también comió pollo, tanto en broaster como al espiedo en recipientes plásticos que les fueron entregados al terminar su participación en una de las entradas de Ch’utillos de este año.
BUENAS CONDICIONES
Doña Olga, vendedora de un puesto de chicharrón, contó que vende comida hace 15 años en la fiesta de Ch’utillos y según los cálculos efectuados con sus colegas del rubro, aseveró que casi el 80 por ciento de la gente compra sus alimentos en las calles o ferias instaladas para el efecto y una reducida cantidad de personas lleva su propio preparado culinario.
Según la entrevistada, quienes suelen llevar sus alimentos son personas que temen que los productos que se venden en la calle no tengan las condiciones de higiene pero también hay una cantidad que opta por ese sistema porque carece de los recursos económicos necesarios para comprar varios platos para toda la familia durante dos días.
Entre las ofertas gastronómicas que existía en los puestos de venta se pudo apreciar las de: pollo a la broaster, pollo al espiedo, chicharrón de cerdo, puchero, picante de pollo, picante de cola, fricasé, pique macho, chajchu, mechado, picante de lengua, ají de achacana y, por supuesto, los platos considerados más sencillos y de bajo precio como la lagua, ají de fideo, ají de trigo, ají de arroz y kalapurca, entre otros.
