El silencio marcó este jueves el funeral del delantero del Club Deportivo Tenerife Jesús de Miguel, fallecido el martes tras un golpe sufrido por el portero del Andorra, Jesús Owono, en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Al funeral, oficiado en la localidad toledana de Navahermosa, acudieron numerosos representantes del mundo del fútbol y vecinos del pueblo, que arroparon a la familia del futbolista.
En este pueblo de Los Montes de Toledo, de unos 3.500 habitantes, pasó temporadas durante su infancia el futbolista, por lo que los vecinos de Navahermosa coincidieron en señalar este jueves que el suceso es “una pena y una injusticia”.
Y es que desde el martes 3 de noviembre, día en que falleció De Miguel, de 30 años, la pena invadió las calles de Navahermosa, pueblo de sus padres y abuelos y cuyo Ayuntamiento decretó tres días de luto oficial en señal de duelo.
