Contundente. Anoche, Pichincha fue una máquina aplanadora ante su archirrival al cual aplastó sin contemplación por 90 a 51 en el clásico número 14 en la historia de la Liga Boliviana del Básquetbol (Libobásquet).
La Vieja Casona no anduvo por las ramas y desde el primer minuto mostró su hambre de victoria. El cual le fue esquiva la gestión pasada ante este mismo rival.
Pichincha volvió a mostrar anoche en el coliseo “Ciudad de Potosí” que es uno de los candidatos firmes a obtener su primera estrella dentro de este torneo que reúne a 14 equipos divididos en dos series.
Al mando del excalereño Ronald Arze y el aporte de los refuerzos extranjeros, el quinteto pichincheño fue letal ante su tradicional rival que no hace pie dentro del certamen que regenta la Federación Boliviana de Básquetbol.
Los dirigidos por el argentino Sergio Salas tuvieron un juego compacto tanto en ofensiva como defensivamente y ello le permitió golpear primero a su rival de turno.
El cuadro de la Vieja Casona sacó 10 puntos de diferencia en el primer cuarto tras vencer por 19 a 9, desatando así la fiesta en las tribunas que avizoraba que el clásico se tiña de rojo.
En el segundo cuarto, Calero trató de reaccionar del golpe que recibiera en el primer chico pero Pichincha no estaba dispuesto a ceder terreno y siguió atacando con más fuerza. Este chico fue para la Vieja Casona por 21 a 17, estirando la cuenta en el global 40 a 26.
Los minutos pasaban y Calero veía escurrir de entre sus manos el saborear una victoria ante su clásico rival mientras que Pichincha rompía la maldición de las derrotas que sufrió en las anteriores versiones de la Libobásquet.
