La 46ª edición de la Copa América comenzó ayer con un homenaje a la cultura indígena del continente, en la ceremonia de apertura celebrada en el estado Morumbí de San Pablo al son de la música de la colombiana Karol G y el brasileño Leo Santana.
El espectáculo, de unos quince minutos de duración, se desplegó sobre el césped del estadio instantes antes del partido entre las selecciones de Brasil y Bolivia, al que ha asistido el presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro.
Más de 400 personas, muchos de ellos niños, salieron al césped del Morumbí representando a cada uno de los doce países que participan en esta Copa América y bailaron hasta reunirse todos juntos en el centro.
Además, un centenar de músicos acompañaron la ceremonia de apertura del que es el torneo de selecciones más antiguo del mundo, que se celebrará en Brasil por quinta vez en su historia.
