En el último suspiro del cotejo, Gianakis Suárez fue el encargado de borrar la sonrisa a Universitario, que regresó a su vestuario con la bronca contenida de haber empatado a un gol el clásico del sur.
Los problemas dirigenciales por los que atraviesa el conjunto potosino que hasta ahora no define quien asumirá la presidencia generó una serie de incertidumbres sobre qué jugadores estarían en el campo de juego.
El partido comenzó con un dominio de los locales que se adueñaron del medio sector y de la administración del esférico para hacer daño a su rival. Pero esto no fue suficiente para conseguir un tanto que le diera la ventaja.
El cuadro docto supo aprovechar las licencias que dejó la línea defensiva de los locales para acercarse al pórtico defendido por Rafael Santillán que, pese al gol que recibió, ayer mostró una gran solvencia bajo los tres palos.
Universitario se encargó de dar la primera estocada. Cuando el crono marcaba el minuto diez, Oscar Díaz se encargó de poner el 0-1.
Este tanto era un golpe duro para los lilas que a lo largo del partido hicieron el desgaste en pos de un mejor resultado.
La falta de trabajo fue notorio en el cuadro realista que a base de garra trató de igualar el marcador.
Real careció en el medio sector del aporte de hombres de experiencia que controlen el balón y puedan hilvanar jugadas de riesgo sobre el arco de la visita.
El empeño y la entrega de los locales no fue suficiente para que logren la igualdad, y resignados regresaron a su vestuario tras la conclusión de la primera mitad.
En el complemento, las cosas no cambiaron. Real siguió siendo el dueño del balón, mientras que Universitario apeló a las jugadas de contragolpe para buscar ampliar el marcador.
Los dirigidos por Carlos Leeb, se atrincheraron en tres cuartos de cancha para contener las arremetidas de los lilas.
