El mes de Ramadán, que acaba de empezar en todo el mundo musulmán, va a ser una vez más objeto de controversia deportiva, ya que los jugadores de países islámicos, que serán más numerosos que nunca en el Mundial de Rusia, se plantean el dilema de si deben o no ayunar en plena fase preparatoria.
El Ramadán, noveno mes del calendario lunar islámico, comenzó el jueves 17 en la mayoría de países musulmanes, y se prevé que acabe el 14 o el 15 de junio, los dos primeros días de competición en Rusia.
La cuestión adquiere especial relevancia debido a la cantidad de selecciones que podrían verse afectadas por la norma religiosa del ayuno, especialmente durante la fase de preparación para el Mundial, que coincidirá íntegramente con el Ramadán.
Durante el Ramadán, los musulmanes tienen prohibido comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde la salida del sol hasta el ocaso. Evidentemente, el ayuno alimenticio es lo más preocupante para entrenadores y médicos.
