Tres goles de Mauricinho pesaron en la paliza por 8-4 que la selección de fútbol playa de Brasil infligió ayer en Nassau a la de Italia para avanzar a la final de la novena edición de la Copa Mundial, a la que llega Tahití por segunda vez consecutiva.
Los brasileños jugarán la sexta final en la historia de la competición y los tahitianos, subcampeones en la versión de Portugal 2015, espera este domingo la consagración en el National Beach Soccer Arena.
Italia llegó a inquietar pero los cinco goles anotados por Brasil en el segundo periodo desactivaron toda su resistencia.
Ni el máximo goleador del Mundial Gabriele Gori, que llegó a 15, intimidó a los brasileños, que se dieron un festival con los goles del portero Mao, Catarino, Lukao, Boquinha y Rodrigo.
Italia dio señales de vida al marcar también con Mateo Marrucci, Francesco Corosinitti y Darío Ramacciotti, pero al final cayó.
