Propulsado por un doblete del colombiano Radamel Falcao, el Mónaco se afianzó al frente del Grupo E de la Liga de Campeones tras doblegar sin grandes problemas a un CSKA de Moscú que sigue sin levantar cabeza.
Hacía seis años y medio que el colombiano no marcaba en la máxima competición continental y para celebrar el regreso de su legendario olfato goleador lo hizo por partida doble. El capitán monegasco hundió aún más al club moscovita en la crisis con unos gloriosos minutos en los que olvidó la retahíla de lesiones que le ha torturado durante los dos últimos años.
Salió el Mónaco con la intención de resolver cuanto antes el partido, sabedor de que su rival llega en un mal momento de forma (una victoria en los últimos 5 partidos oficiales) y que al mínimo traspiés se podría venir abajo.
Además el CSKA se presentaba como un pésimo competidor cuando juega fuera de Rusia. En sus últimos diez desplazamientos había perdido nada menos que ocho. Con semejantes antecedentes Leonardo Jardim sabía que sus jugadores tenían que salir a matar el partido cuanto antes.
