Turquía y Croacia iniciarán su andadura en la Eurocopa de Francia con el recuerdo de otros tiempos mejores para ambas selecciones, cuando disfrutaron de éxitos que marcaron barreras históricas que intentarán derribar en un torneo en el que ninguno de los dos es favorito.
Croacia, más potente por la calidad de sus jugadores, mira constantemente de reojo al Mundial de Francia 1998, en el que la generación de Davor Suker, Robert Prosinecki y Zvonimir Boban terminó en el tercer puesto. Después de aquel torneo, nunca más volvió brillar salvo en la Eurocopa de Austria y Suiza 2008.
Allí, Croacia, con Luka Modric al frente, alcanzó los cuartos de final y fue eliminada en los penaltis precisamente por Turquía, que fue cuarta en aquella Eurocopa seis años después del tercer puesto en el Mundial de Corea y Japón. Los otomanos, como el cuadro balcánico, sueñan con repetir aquellos días gloriosos.
