Al serbio Novak Djokovic solo le resta una frontera que superar para convertirse en el octavo mito del tenis en sumar los cuatro Grand Slam: ganar la final de Roland Garros, que hoy disputará por cuarta vez en su carrera frente a su rival más temible, el británico Andy Murray.
Sólido número 1 del circuito masculino sin nadie que le haga sombra en los últimos años, Djokovic parece resuelto a entrar en un club en el que le aguardan Fred Perry, Donald Budge, Roger Federer y Rafael Nadal.
Pero sus tres finales perdidas, dos ante Nadal y la del año pasadofrente al suizo Stan Wawrinka, han creado una especie de psicosis sobre su asalto a la cuádruple corona que hacen temer al serbio quedarse en el campo de aquellos grandes del tenis que fracasaron en París.
