Potosí se sumerge en las tradiciones de Todos Santos, entre la religiosidad y la tradición gastronómica que perdura entre las familias potosinas.
Este año, a pesar de que los precios de los insumos para elaborar las masitas se han elevado tras la eliminación de la subvención al diésel, las familias se han dado modos para cumplir con las costumbres y tradiciones y recordar a sus seres queridos con fruta seca, o masitas de diferentes variedades para invitar a parientes y amigos del difunto.
En la ciudad de Potosí, en varias zonas se han instalado las tradicionales ferias de productos y accesorios utilizados para el armado de tumbas. Una de las más concurridas en la feria que se instala en la calle Regimiento Chichas y Fortunato Gumiel. Una gran oferta de masitas, T'anta Wawas, panal, además de velas, coronas candelabros, floreros, flores y otros fueron ofrecidos por los comerciantes.
TRADICIONES
El padre Giovanni López, quien actualmente es párroco en el municipio de Puna, compartió con El Potosí, que estas tradiciones y costumbres conjunciones la religiosidad y las tradiciones andinas. “‘Todosantos’. Esta palabra, un neologismo que se ha ido formando a través del tiempo y que va a conjuncionar estos días de fiesta en devoción a los fieles difuntos, a las almas, dentro de este sincretismo cultural, digamos así, español, andino y ahora además citadino-potosino. Se ha ido mezclando todo esto en un camino de inculturación también del Evangelio. Y es en este sentido que hoy por hoy vivimos esta esencia que se vivía ya antes que lleguen los españoles y la religión cristiana católica”, explicó.
Señaló que, por ejemplo, el cronista Guaman Poma de Ayala relata cómo es que se sacaban a los muertos de los pucullos, los lugares donde se los enterraba, y se los llevaba en hombros y se les atendía con la comida y compartían con la gente. “Entonces ya se vivía esta costumbre. ¿En qué sentido? En la petición de la lluvia para el sembradío. Justamente este mes de noviembre es época, tiempo de siembra y si no hay lluvia, la semilla va a secarse. Es por eso la importancia de que quien siente la sequedad, que es justamente el difunto, va a interceder para que haya la lluvia y que de esta manera haya el ‘pocoy’, es decir, la cosecha”, agregó.
