E l Festival Internacional de Cine Salar (SalarFF), surgió como iniciativa para conectar el cine, el turismo y la cultura, de acuerdo a sus organizadores.
El espejo más grande del mundo, será escenario de este festival que tendrá lugar en el Salar de Uyuni del 28 al 31 de mayo.
En esta primera versión participarán películas de Argentina, Venezuela, Estados Unidos, India, Paraguay, España, México y Brasil, además de Bolivia.
Este festival contará con talleres con directores y representantes de la industria del cine. Se tendrá mesas de trabajo el 28 de mayo.
El día 29, se tendrán invitados que llegarán al festival.
También habrá desfile de modas, joyas, talleres, fiestas, proyecciones de películas nacionales. Además se tendrá un estreno de película internacional. También se planea tener un concurso de cortometrajes.
La organización Una Gran Nación, fundada por Martín Vargas, realizó el lanzamiento de esta actividad.
“Es un festival que nace en un contexto de buscar iniciativas distintas para promocionar nuestro turismo, nuestra cultura y nuestra gastronomía. Con Una Gran Nación llevamos más de cinco años tratando de desarrollar estrategias integrales y diferenciables para posicionar el país a nivel internacional, pero principalmente para conectar a los bolivianos, con lo nuestro”, dijo.
Agregó que en 2025 presentaron una hoja de ruta para promocionar el turismo, la cultura y el folclore desde el sector privado. En ese contexto nace “Salar Festival Internacional de Cine”, apoyado por la visión de Rodrigo Bellott, Hidalgo Tours y Palacio de Sal.
Destacó que el turismo es una industria que puede conectar diferentes industrias, tal es el caso de las creativas, la cinematográfica con la industria del cine.
“Lo que queremos hacer acá es promocionar el país, promocionar nuestro talento y promocionar industrias como esta que pueden tener un valor agregado muy importante para el país”, añadió.
La alianza entre diferentes empresas privadas y el apoyo en gestión del Viceministerio de Cultura se colabora esta iniciativa.
Rodrigo Bellott, director artístico del festival, afirmó que esta actividad fue posible gracias a quienes construyen nación a través del cine.
“El salar, tiene algo particular. Es tan desmesurado que obliga a una especie de silencio, la atención, el reflejo y eso atrae. En una sociedad que tiene tan rápido consumo, apostamos porque esta particularidad atraiga a cineastas, artistas y espectadores para crear nuevas conexiones. Pero, sobre todo, para dejar que el lugar afecte al cine. Cuando el cine sale de la ciudad, pierde ciertas comodidades, pero gana otras cosas como la percepción. El tiempo es otro, el silencio es otro y la forma de mirar es otra. Entonces, el festival deja de ser un evento y se vuelve una experiencia donde las películas ya no están aisladas; es un diálogo con el territorio, con el clima, con los cuerpos que lo habitan, con la comunidad”, remarcó.
