La Organización Boliviana de Defensa y Difusión del Folklore (Obdefolk) emitió un comunicado respondiendo a las quejas de Puno por los supuestos ataques de bolivianos a la festividad de la Virgen de la Candelaria.
“Estamos cansados de tanto insulto. No permitiremos que sigan atacando nuestras danzas ni nuestra festividad”, dijo la vicegobernadora de Puno, Margot de la Riva, al anunciar que se prohibirá el ingreso de bandas y bordadores bolivianos a esa manifestación folklórica.
Ante esto, Obdefolk emitió un comunicado señalando que “no es ‘agravia’ defender la cultura boliviana que ha sido plagiada sistemáticamente durante años por élites puneñas que buscan apropiarse de folklore boliviano”.
“Rechazamos el uso de las categorías ‘cultura altiplánica’ y ‘cultura andina’, porque se usan para evitar decir ‘boliviana’, otorgando a Puno una legitimidad que no tiene sobre danzas de origen boliviano”, agrega.
En lo referido a las danzas, el documento dice que “las danzas como la Morenada, la Diablada y el Caporal no participaban en la fiesta de la Candelaria hasta la de década de 1960, cuando empiezan a aparecer agrupaciones de forma masiva. La mayoría de las fraternidades siempre contrataron músicos y artesanos bolivianos para sus presentaciones porque en Bolivia estas danzas estaban consolidadas desde finales del siglo XIX”.
“Si la intención es prohibir bandas y artesanos bolivianos de la participación de la fiesta de la Candelaria, que también sancionen y prohíban el uso de música boliviana tocada por bandas peruanas, que durante décadas ha sido tocada en todas sus festividades sin pagar un centavo de derechos de autor”, remarca.
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