“En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”. Estas inmortales palabras quedaron impresas para la posteridad en lo que hoy en día es el número 87 de la calle Atocha, donde se atesora una réplica exacta de aquella imprenta que alumbró la primera edición de “Don Quijote”.
Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo o Calderón de la Barca, todos ellos grandes clásicos del Siglo de Oro, también llevaron sus manuscritos a esta casa, ubicada hoy en pleno barrio de Las Letras y ahora sede del espacio cultural Sociedad Cervantina.
Se trata de uno de los “pocos edificios” del siglo XVI que quedan en pie en Madrid, y el único “vestigio real” que existe en la capital del escritor que ideó las trepidantes aventuras del más ingenioso -y famoso- de los hidalgos.
