Con o sin azúcar, rebosante de relleno, repleto de frutas escarchadas o con nuevos sabores como el 'burger', los roscones de Reyes ponen la guinda a una Navidad y se despiden con una demanda que ha subido un 3,5 % y una puerta abierta a las innovaciones, a pesar de que imperen los sabores tradicionales.
Aunque su consumo ya se produce durante todas las navidades, la noche de Reyes, del 5 al 6 de enero, y los días más próximos suponen el momento álgido de la venta y consumo de este dulce. En términos generales, los españoles consumirán 30 millones de roscones de Reyes, una cifra que ha aumentado entre un 3,5 % y un 4,5 % respecto a 2023, según los datos de las empresas que forman parte de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería.
Sólo en Madrid, las más de 600 pastelerías artesanas de la comunidad venderán en estas fiestas 2.900.000 roscones, de acuerdo a las previsiones de la Asociación de Empresarios Artesanos de Pastelería y Panadería de Madrid (Asempas). Según los pasteleros artesanales de Madrid, la tendencia en el consumo de roscones se dirige hacia un producto elaborado de forma artesana, sin conservantes ni otros añadidos.
