Potosí despidió a las almas de sus seres queridos preservando las tradiciones y costumbres, acomodándose a la situación económica actual, marcada por un aumento de precios de productos que hizo que muchas familias celebren Todos Santos con limitaciones.
Como muestra, en la feria de Todos Santos, ayer 2 de noviembre, todavía tenía varios puestos con las tradicionales masitas para el armado de tumbas.
Además, los comerciantes ofrecieron mistura y tostado, típico elemento de los juegos que se realizan tras desatar la tumba en el denominado “qaraku”.
Además, entre los asistentes se nombra a un padrino para entregarle la “t’anta wawa”, para lo que la población ha estilado regalar un muñeco de bebé, para simbolizar el compromiso con la familia doliente y quienes desataron la tumba.
La feria que en otros años era concurrida la jornada del día de los Difuntos, ayer se mostró con pocos compradores, reflejo de la crisis económica que afecta a las familias y que las obliga a gastar con mesura, incluso en este tipo de actividades costumbristas.
Sin embargo, las tradiciones potosinas se mantienen, como recuerda la responsable del Museo El Cabildo, Sheila Beltrán.
