La gente que cree que el juego con agua forma parte de las tradiciones del carnaval potosino se llevaría una sorpresa si supiera que los documentos y publicaciones prueban que esa actividad fue sumada a estas fiestas recién en tiempos republicanos, así que se puede considerar de incorporación reciente.
La escasez de agua ha determinado que este año se ratifique la prohibición del juego con agua y hasta el gobernador emitió un decreto extendiéndola a todo el territorio departamental. Entre las personas que protestan están quienes dicen que el juego con agua es solo en carnaval, mientras que los ingenios mineros y lavados de autos consumen el líquido todo el año, con poco o ningún control. Otro argumento es que ese juego sería parte de las tradiciones del carnaval y ahí está el error.
Potosí es una ciudad con poca provisión de agua y, por ello, siempre padeció por la escasez de ese líquido. Debido a ello, a nadie se le hubiera ocurrido desperdiciarla mojando a otras personas en carnaval. En los libros de acuerdos del Archivo Secular de Potosí se encuentran varias disposiciones sobre el agua, pero la mayoría de ellas están destinadas a cuidar el líquido, o distribuirlo de mejor manera.
El uso que los ingenios hacían del agua es un problema secular. En un acuerdo del 3 de junio de 1591, por ejemplo, se recomienda que no se les entregue tanta agua. En 1635, Juan Nicolás Corzo presentó un invento para conseguir que los ingenios se muevan “sin necesidad de agua, cabalgaduras ni aire”, pero no debió haber dado resultado pues posteriormente se siguió usando el líquido como fuerza motriz.
Entonces, el agua se cuidaba y no se jugaba con ella. Los esfuerzos para distribuir el líquido dieron lugar a la construcción de fuentes y cajas de agua, tendidos de cañerías y la existencia del cargo de alcalde de aguas, que asumían por turno los integrantes del cabildo y ejercían de manera anual.
REPÚBLICA
Durante la colonia, las fiestas del carnaval eran conocidas como carnestolendas y se festejaban, entre otras cosas, con corridas de toros.
Entre 1826 y 1827 vivió en Potosí un inglés, Edmond Temple, que llegó a la ciudad con el propósito de conformar una empresa minera con el nombre de “Potosi, La Paz and Peruvian Mining Association”.
Durante su segunda permanencia en Potosí pudo presenciar el carnaval de esta ciudad y lo describió en un libro, en inglés, en el que narra su viaje por Sudamérica, “Travels in various part of Peru including a year’s residence in Potosi”.
En ninguna parte de su descripción, que está en el capítulo IX del tomo II, se lee que hubiera juego con agua.
Lo que describe sobre los juegos carnavaleros es esto: “repartí y recibí, con desconsiderada prodigalidad, lluvias de harina, almidón en polvo y bombones. Arrojé a las damas, y fui arrojado por ellas, con docenas de cáscaras de huevo, llenas de aguas perfumadas, que a veces se vierten, hasta empapar, sobre alguna víctima favorita, y un tiro bien dirigido en la cara con uno de esos cascarones de huevos no es siempre agradable; pero, como todos sufren por igual, nadie puede enojarse por la broma de un compañero de sufrimiento”. Y agrega esta sentencia: “Ni tampoco significa insulto, cuando los hombres simpatizan" (Pág. 291).
Por tanto, el juego con agua, como se conoce hoy en día, debió comenzar en periodos posteriores a 1827, ya en la república, y es muy probable que haya sido por imitación del que suele hacerse en lugares con clima tropical.
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