Felipe MacLean Hinojosa ha heredado varias de las características de su tatarabuelo Eduardo Abaroa Hidalgo: conoce el valor del territorio, tiene talento para los negocios y es tan intrépido que ha participado en carreras internacionales de motociclismo con éxito. Pero su última audacia no es deportiva, aunque para ejecutarla tuvo que vencer a campeones: se ha comprado una isla tan lujosa que es conocida como “la isla de James Bond”.
Sí: cuando menciono a Eduardo Abaroa Hidalgo me refiero al héroe del Topáter porque Felipe es su descendiente directo por línea materna. Y no: lo de “la isla de James Bond” no es un recurso literario ni invento mío porque ese es el apelativo que le han dado a ese territorio rodeado de agua que Felipe o, más bien, la empresa fundada por Felipe ha comprado por nada menos que 60 millones de dólares. Sí: esta es una historia de millones de dólares y, si las cosas van tal como Felipe las ha previsto, dentro de algunos años estaremos hablando de millones de millones de dólares.
