La compra de aviones de combate F-16 a Estados Unidos abrió una nueva crisis de gobierno en Perú, con renuncias de ministros tras acusar al presidente interino, José María Balcázar, de mentir al decir que el proceso quedaría en manos de la próxima administración y el anuncio de que se pedirá que el mandatario sea destituido por el Congreso.
En medio de versiones contradictorias de un contrato de 3.500 millones de dólares, el primer ministro, Luis Arroyo, confirmó este miércoles que el Gobierno adquirió para la Fuerza Aérea del país una flota de los aviones fabricados en EEUU, y aseguró que ya se ha cumplido con todos los compromisos económicos asumidos en el cronograma acordado.
“Esta decisión es de naturaleza estratégica y le corresponde al Ejecutivo cumplir y hacer cumplir los acuerdos emitidos”, indicó Arroyo horas después de que Balcázar reforzara su postura de recomendar que el siguiente gobierno, que asumirá a fines de julio próximo, decida si se ejecuta la adquisición.
Sin embargo, Arroyo señaló que Perú cumplió con los compromisos planteados para evitar que “se generen incumplimientos contractuales que se traduzcan en penalidades onerosas y perjudiquen la imagen de nuestro país”.
El Primer ministro hizo este anuncio horas después de que los ministros de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, y de Defensa, Carlos Díaz, dimitieran por sus discrepancias con Balcázar, quien insistió en que se está discutiendo que “el próximo gobierno conozca las negociaciones”.
