Pero no era una práctica democrática. A partir de 1562, la Villa Imperial de Potosí contó con un cabildo; es decir, un cuerpo colegiado que atendía cuestiones de índole civil y criminal, y, aunque existía la figura del corregidor y justicia mayor, era la máxima autoridad en una ciudad que, para entonces, era una de las más importantes del mundo. Los integrantes de este cuerpo eran denominados capitulares, pero se los conocía más como alcaldes, puesto que ejercían esos cargos, pero para determinada materia. Los alcaldes ordinarios y cadañeros eran elegidos el 1 de enero de cada año.
Tanto la existencia del cabildo como la elección anual de los referidos alcaldes fueron consecuencia de la capitulación que el virrey Diego López de Zúñiga confirió a Potosí el 21 de noviembre de 1561, exentándola y eximiéndola de la jurisdicción de la ciudad de La Plata. Este documento es el que estableció que los cargos de capitulares podían ser perpetuos o, en su defecto, durar hasta 35 años, así que quienes querían ejercerlos debían otorgar fianzas que se renovaban periódicamente.
No se ha reportado documentación que dé cuenta cómo se conformó el primer cabildo, pero en los libros de acuerdos, que son custodiados por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB), recientemente inscritos como Memoria del Mundo de la Unesco, está el del 1 de enero de 1586 en el que se puede leer que, aquel día, se eligió a Luis de San Román y Gonzalo Santos como alcaldes ordinarios mientras que Luis Hernández, Antonio de Salas, Pedro de Aguilar, Álvaro de Lira, Alonso Brasa y Juan de Torres Machuca fueron votados para regidores cadañeros, un cargo que era renovado anualmente.
Se elegía a esas autoridades debido a lo estipulado en la Capitulación de Potosí ya que el cabildo estaba integrado por otros alcaldes. Por ejemplo, para esa fecha, Juan de Pendones y el capitán Luis García de Melo eran alcaldes de la Santa Hermandad, una organización constituida para velar por la seguridad, equivalente a la policía.
Diego de Robles Cornejo era el tesorero; Luis de Carvajal ejerció temporalmente como alcalde mayor de minas e ingenios de la Villa de Potosí; Sebastián Sánchez de Merlo era el fiel ejecutor y Juan de Urquizu el procurador general.
Del cabildo dependían otros cargos, denominados oficios concejiles. Así, el 7 de enero de ese 1586 se eligió a Francisco Pendones de Montenegro como mayordomo de propios y a Juan de Castillo como mayordomo del hospital.
El corregidor de entonces era Luis de Isunza, pero su cargo no dependía del cabildo ni era electivo, ya que era nombrado por la Real Audiencia, que tenía sede en La Plata.
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