“Una vez, un hombre le había gritado ‘marginal’ cuando casi la atropella con su moto. Sintió que esa era una palabra fea, aunque no sabía muy bien lo que quería decir”. Este es un extracto de Itagué Dosape-Ayoré, uno de los nueve microcuentos ganadores del segundo concurso nacional “Mi alma no tiene color, una vida libre de racismo”, organizado por la oficina del Banco Mundial en Bolivia en el marco de su misión institucional de luchar contra la pobreza y la exclusión social.
Todavía somos bronce titula el microrrelato que obtuvo el primer lugar en la categoría de adolescentes.; su autor es Alejando Numbela Rodríguez, un adolescente de 17 años que vive en Cochabamba y que relata en primera persona el acoso escolar por motivos raciales. “Todo el rato molesta con sus apodos horribles: Carbón, Batón, Túpac, Nigga, Indio o Animal”, escribe Numbela.
El segundo puesto es para Manchas, escrita por Rebeca Borda Hurtado, de 15 años, con residencia en Santa Cruz de la Sierra, y el tercero para ¿Y qué pasa con ellos?, escrito por Emilia Villarreal Rosquellas, de 17 años de La Paz.
Además de materiales de escritorio que recibirán los primeros tres lugares, el cuento que obtuvo el primer lugar será ilustrado y traducido al aimara, quechua, guaraní y al inglés y será difundido en medios nacionales y en las redes regionales del Banco Mundial.
