La Iglesia Católica comenzó ayer la celebración de la Cuaresma, con el Miércoles de Ceniza en los templos y parroquias en Potosí, con el mensaje de oración, limosna y ayuno. Se exhortó a que la oración se convierta en un signo de la presencia de Dios en la vida, la oración debe ser el sentimiento de vivir cerca de Dios.
En el Miércoles de Ceniza, los feligreses recibieron la ceniza en forma de cruz en la frente, para entrar a un diálogo personal con Dios. El ayuno, como signo de mortificación, sirve para acompañar la mortificación de Jesús. Renunciar al alimento, el pan y agua debería hacer pensar en el sufrimiento de muchas personas que no tienen que comer en el mundo.
Asimismo, la limosna debe ser un acto de caridad, mayormente privado, para ayudar a quien necesita.
