Su documento de identidad es de aquellos que estuvieron en vigencia hasta poco más allá de la Revolución Nacional. Es un cuadernillo pequeño, de tapa dura y delgada, en el que las hojas más importantes son las de su poseedor. En este caso es poseedora. Su nombre es Georgia Porco Gutiérrez y cumplió 100 años el 23 de septiembre recién pasado.
Hubo festejo en su familia, pero fue discreto, en parte para cuidar la salud de la matriarca centenaria. No se casí, ni tuvo hijos, pero su longevidad, y valor individual, la han convertido en la matricarca de la familia Porco.
El fin de semana, el alcalde de Potosí, Jhonny Llally, y el secretario de desarrollo turístico, cultural y patrimonial, Daniel Oropeza Alba, aparecieron sorpresivamente en su casa de la calle Mejillones, casi esquina Colorados de Bolivia, un barrio minero en el que doña Georgia vive desde que tiene memoria. La familia Porco es una de las más tradicionales de la zona. En el documento de identidad de la centenaria se lee como domicilio de filiación originaria la calle Dolores No. 209. Se trata de una referencia al antiguo nombre de la vía, por el ingenio Dolores, que se encuentra en el lugar. Anteriormente, esa calle ni siquiera era considerada tal. Se la conocía simplemente como "Camino a Cobija". Luego se la nominó como Dolores y, posteriormente, Mejillones, que conserva hasta hoy.
El sobrino de la centenaria, Ulises Alfaro, refiere que la casa de la familia Porco data de 1834, así que doña Georgia nació en el lugar. El primer propietario fue Asencio Porco, quien compró esa y otras propiedades contiguas que, según Alfaro, llegó a donar, favoreciendo incluso al convento de Santo Domingo. El hijo de Asencio, Remigio, se dedicó a la minería y se convirtió en proveedor de Maurio Hoschildt. Doña Georfia fue una de las hijas de Remigio.
Cuando estalló la Guerra del Chaco, Alberto Porco, hermano de doña Georgia, marchó al frente. Su hermana y otras mujeres se dedicaron a reunir contribuciones para mandarlas a los soldados. Formó parte de la "Liga Patriótica Obrera de Señoras Pro – Prisioneros". Eso le ameritó reconocimiento por parte de la sociedad potosina. Otro reconocimiento le llegó este 2021, luego de haber cumplido 100 años de vida. Tuvo que pasar mucho tiempo, y una efeméride centenaria, para que las autoridades vuelvan a reparar en ella.
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