Mensajes de profundo pesar inundaron las redes sociales este domingo, tras la muerte por complicaciones de covid-19, del artista plástico y docente universitario Roberto Valcárcel Möller-Hergt, en una clínica privada de Santa Cruz. Amigos, autoridades, alumnos y gente que lo admiró, reconocieron que el legado, tanto material como intelectual que deja es incalculable.
Valcárcel era una de las figuras más importantes del arte boliviano y su nombre estuvo en una polémica en el ambiente cultural del país, luego de que el Senado Nacional le negó un homenaje.
En la primera quincena de julio, el Senado eligió y rechazó, mediante votación simple, el homenaje a personalidades e instituciones que han aportado al desarrollo nacional, desde diferentes ámbitos.
Este año tuvo lugar dicha votación y quedaron fuera de la lista de aprobados Roberto Valcárcel, el filósofo HFC Mansilla y la editorial Gisbert. Las razones no fueron suficientemente justificadas y quedó flotando en el aire la sensación de que los homenajes fueron rechazados por razones ideológicas.
La secretaria Municipal de Cultura de la Alcaldía de la ciudad de Santa Cruz, Sarah Mansilla, fue una de las primeras en manifestar su congoja, al manifestar que es “una pérdida irreparable. “Este tipo de pérdidas son irreparables y nos hacen pensar lo triste que es cuando una persona de mucho valor se va. Con su obra se va un gran talento, no solo para Santa Cruz sino para Bolivia”, dijo Mansilla.
La autoridad municipal anunció a EL DEBER que el Gobierno Municipal, a través de la Secretaría que dirige, levantará una capilla ardiente en la Casa de la Cultura, a partir de las 10 de la mañana del martes 27 de julio, donde las personas podrán escribir sus palabras de homenaje en un libro.
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