Debido a la naturaleza de su trabajo, el periodista es el testigo directo de su tiempo. Es quien presencia los hechos y las circunstancias que los rodean. Los primeros son presentados bajo la forma de noticias mientras que, con suerte, los segundos forman parte del contexto.
Pero existen detalles que quedan al margen de la información oficial: datos sueltos, anécdotas, situaciones curiosas que no siempre logran ubicarse en la noticia. Son las historias dentro de las historias que, generalmente, los periodistas atesoran para sí.
Gastón Noya Luján, a quien la mayoría conoce como “Pocho”, ha decidido compartir esos tesoros para su público y, acomodándolos en un libro, los pone a consideración de la gente. “Historias para contar” contiene un total de 15 relatos, todos ambientados en Potosí, que el autor seleccionó tanto de su experiencia profesional como de sus vivencias personales.
Son, en efecto, “Historias para contar” porque, aunque algunos son hechos cotidianos, son presentados de tal manera que dan ganas de reproducirlos oralmente después. La rareza, empero, aparece desperdigada en las páginas porque igual cuenta la historia de un periodista que fue asesinado a balazos, y cuyo cuerpo fue cremado para que solo se deje las balas en el ataúd, o la historia de un hombre que estaba tan dominado por el juego que llegó a apostar a su esposa.
Es un libro digno y fácil de leer, porque las historias son breves. Pocho las condensó de tal forma que no se extienden, pero contienen lo necesario como para darles contexto.
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