Potosí sigue en cuarentena con medidas que hacen que los miembros de las familias estén en las casas. El distanciamiento social y el aislamiento en los domicilios le pasa factura a la salud mental de las personas.
El Potosí consultó con la médica Karla Osinaga, especialista en psiquiatría y salud mental. Gracias a la tecnología, pudimos conocer su criterio sobre esta situación para dar a los lectores un consejo necesario.
La pandemia del coronavirus se ha convertido no solo en una preocupación; por el contagio –escribe–, también en un problema de salud mental, quizás te preocupe la pérdida financiera, tu salud o la de algún familiar que se encuentran en una población vulnerable, las preocupaciones que no te dejan dormir, que quieres hacer mucho y terminas haciendo nada.
Cualquiera que sea la razón, si sientes que la ansiedad te está rebasando y que tu estabilidad emocional se está viendo afectada, puede que necesites ayuda profesional.
Añade que, como psiquiatra, ya está viendo este fenómeno en la práctica. Aunque sentir ansiedad en respuesta a una amenaza es una reacción normal, la ansiedad anormal o estrés sostenido puede debilitar respuestas constructivas de la crisis. Las personas que ya sufren de ansiedad y trastornos mentales como depresión, ansiedad, trastornos afectivos, obsesivos compulsivos son especialmente propensas a tener dificultades durante esta crisis del COVID-19.
El estrés durante el brote de una enfermedad infecciosa puede incluir reacciones como:
• Temor y preocupación por su salud y la salud de sus seres queridos
• Cambios en los patrones de sueño o alimentación
• Dificultades para dormir o concentrarse
• Agravamiento de problemas de salud crónicos
• Agravamiento de problemas de salud mental
• Dolores de cabeza o dolor corporal sin motivo
• Mayor consumo de alcohol, tabaco u otras drogas
Comportamiento en su hijo
No todos los niños y adolescentes responden al estrés de la misma forma. Estos son algunos cambios de conducta a los que debería estar atento:
• Llanto o irritabilidad excesiva en niños más pequeños
• Volver a comportamientos que ya habían superado (como no llegar al baño a tiempo o mojar la cama)
• Preocupación o tristeza excesiva
• Hábitos de alimentación o sueño poco saludables
• Irritabilidad y "berrinches" en adolescentes
• Problemas de atención y concentración.
• Abandono de actividades que antes disfrutaba.
• Consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias.
Cómo identificar síntomas y a lidiar con la ansiedad del COVID-19.
1. Practique cómo soportar la incertidumbre. La intolerancia a la incertidumbre hace que las personas se encuentren más vulnerables a la ansiedad.
La solución es aprender a enfrentar gradualmente la incertidumbre en la vida diaria y reducir el hábito de buscar siempre certeza.
Empiece en pequeña escala: la próxima vez que un amigo le mande una pregunta por WhatsApp o SMS, no le envíe su respuesta de inmediato.
A medida que ejercite ese músculo de “tolerancia a la incertidumbre”, puede ir reduciendo el número de veces que consulta el Internet para actualizar información sobre el brote.
2. Aborde la paradoja de la ansiedad. La ansiedad se eleva en proporción a cuánto uno trata de deshacerse de ella. O como dijo Carl Jung, “lo que resistes, persiste”.
Luchar contra la ansiedad puede tomar muchas formas. Las personas pueden tratar de distraerse jugando, comiendo o mirando Netflix más que de costumbre, realizando algún tipo de actividad. Quizás las personas busquen el consuelo de sus amigos, familia o expertos en salud. O podrían revisar obsesivamente las noticias, con la esperanza de calmar sus miedos. Aunque estos comportamientos pueden ayudar momentáneamente, pueden empeorar la ansiedad a lo largo del tiempo.
