Se abrió la Caja de Pandora. Tras las denuncias de supuestas irregularidades que involucran a Evo Morales y Álvaro García Linera, funcionarios de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FcBcb) denunciaron otros presuntos ilícitos que se habrían cometido durante el gobierno del MAS.
Hace una semana, el diario Página Siete, de La Paz, informó que la suegra de García Linera, Gloria Valdivia, fue contratada en el Museo Nacional de Arte mientras que el profesor de corneta de Evo Morales, Benedicto Willkarani, fue designado consejero de la FcBcb, cargo que desempeñó durante cinco años.
Tras esas denuncias, más funcionarios se animaron a hablar de otras irregularidades, pero acogiéndose al secreto de la fuente pues temen posibles represalias del presidente de la FcBcb, Cergio Prudencio, y su principal colaboradora, la directora general, Adriana Ríos, a quien acusan de haber promovido despidos o bien presionar a funcionarios a renunciar.
La ex encargada de Transparencia, Inés Aranibar, dijo que recibió presiones de Prudencio para no avanzar en investigaciones de supuestas irregularidades al interior de la Fundación. “Fui hostigada por el presidente de la fundación”, respondió a tiempo de informar que sus denuncias fueron presentadas directamente al Banco Central de Bolivia.
A Ríos se le atribuyen nombramientos irregulares como el de Joaquín Sánchez, que trabajó en condición de consultor y también se benefició con los pagos para el guión museográfico del museo de Evo Morales en Orinoca. Sobre él y otros dos funcionarios pesan cargos como falsificación de documentos, que Aranibar estaba investigando, pero quedaron en nada.
