Las personas que no pueden subir hasta la mina, para presenciar los ritos a devoción al Tata Q’aqcha, acudieron ayer a los sótanos del Teatro IV Centenario donde se realizó la recreación vivencial de esta tradición que es propia de las minas del Cerro Rico.
Los sótanos del Teatro IV Centenario fueron habilitados para la escenificación de los diferentes pasajes de la devoción al Tata Q’aqcha, desde la elección de los cabecillas hasta la bajada misma, cuando las imágenes del Cristo y de la Virgen, generalmente de la Candelaria, son bajadas de las bocaminas hasta la Pampa Cancha, donde también se reúnen los grupos musicales y fraternidades folklóricas.
Desde la Pampa Cancha, las imágenes bajan a la Avenida El Minero, acompañadas de bandas de música y grupos de bailarines. A partir de ahí descienden los grupos y eso es lo que ve la gente. Todo lo anterior, que es prácticamente el 90 por ciento de la tradición, se desarrolla en las minas y bocaminas y no está al alcance de la gente.
