Un monumento histórico para Sucre y Potosí está a punto de convertirse en un recuerdo para las personas que han tenido la oportunidad de visitar la majestuosa edificación construida a finales del siglo XIX. El emblemático Puente Sucre presenta daños considerables en el lado chuquisaqueño; hace dos meses la media bóveda cedió por la dejadez de las jurisdicciones de turno, pese a las advertencias. Esto provocó que aproximadamente siete metros de plataforma desaparecieran rompiendo la conexión entre las comunidades que se encuentran al borde del límite entre Chuquisaca y Potosí. Ahora se requiere una intervención en el menor tiempo posible.
El puente colgante Antonio José de Sucre, más conocido como Puente Sucre está asentada sobre el río Pilcomayo, entre los municipios colindantes de Yotala y Betanzos y es el lindero departamental entre Chuquisaca y Potosí.
El expresidente Aniceto Arce (1888-1892), fue el gestor de esta construcción. La obra de arte, impresiona a propios y extraños por su magnífica arquitectura e ingeniería. No pasa desapercibido ante las miradas de los viajeros que toman la cinta asfáltica entre las ciudades de Sucre y Potosí.
Para la edificación de las torres que aproximadamente miden entre 25 y 30 metros, los arquitectos tomaron en cuenta cinco fases: la primera consiste en un soporte principal que le da fuerza y consistencia a las torres; la segunda fase tiene la forma de ojiva, que se empezó a utilizar en el viejo continente a partir del año 1300 y embellece la obra.
La tercera fase es la unión de las torres y la conexión que les da estabilidad para el mantenimiento de los mismos y la unión de los cables de acero. Una cuarta fase: similar a un campanario de las iglesias en el que se emplazan los soportes de los tensores de acero conectando las torres que están en territorio chuquisaqueño con los del lado potosino.
La quinta fase es una especie de torre militar característica de la época medieval totalmente europeizada.
Con todas estas particularidades, cuando uno logra divisar las torres desde lejos, tiene la impresión de que en frente está un castillo de aquellos que se ven en fotografías de revistas o a través de la televisión.
