Con un altar y artesonado que conforman un impresionante conjunto, el templo de Jerusalén fue refaccionado recién en 2017 pero una simple visita demuestra que ya necesita intervención preventiva porque la humedad ha logrado descascarar su fachada y algunos pedazos se han caído en el interior.
En el año referido, la Dirección de Patrimonio de la Alcaldía intervino con obras que contemplaban el revoque exterior de cemento, el zócalo de piedra, el revoque de cal y cemento del exterior sobre el adobe, la refacción de molduras, botaguas de piedra, el estudio de calas estratigráficas, limpieza general de la obra y el pintado de las ventanas, puertas, rejas metálicas y las paredes del exterior, patio y la portada del templo con un costo de 93.886,07 Bolivianos.
No obstante, ahora se puede ver que la pintura de la fachada, que fue intervenida con látex del color del óxido de hierro que se encuentra en las faldas del Cerro Rico, ya se está descascarando de tal forma que se aprecia a simple vista, incluso desde la calle, mientras que las columnas de la portada presentan daños que ameritan una intervención inmediata.
