Las actividades de la Secretaría de Desarrollo Turístico, Cultural y Patrimonial, que es el brazo operativo de la Alcaldía en temas de cultura, han ingresado en una pausa no declarada debido a que sus funcionarios no saben si seguirán en su cargo o serán reemplazados por otros.
Los únicos que están seguros en el cargo son la autoridad de esa secretaría, Ramiro Ríos, que fue nombrado por el alcalde Luis Alberto López, y las funcionarias sindicalizadas que, por ello, gozan de inamovilidad. Los que no tienen seguridad sobre su permanencia son los escasos directores del área de cultura que trabajaban como podían en la gestión de Roxana Reynaga.
Durante esa gestión, la secretaría volvió a ser una repartición politizada cuyo principal propósito no era fomentar la cultura potosina sino vender la imagen del exalcalde Williams Cervantes y, de paso, del expresidente Evo Morales. Desde la misma Reynaga, que era una extraña para los círculos artísticos y culturales, no había personal especializado en cargos importantes. Las excepciones son Javier Gómez, que es artista musical, y Juan José Baspineiro, que tiene conocimientos sobre espectáculo y volvió para encargarse de la promoción cultural.
