Aunque ayer se procedió a la tradición de desamarrar las “tumbas” o altares funerarios que fueron armados en los domicilios para los muertos recientes, más de 3.000 personas visitaron ayer el cementerio general de Potosí con el fin de orar por el alma de los difuntos, informó su administrador, Lucio Contreras.
En evaluación del funcionario, todo salió bien, desde el clima, que estuvo favorecido por un sol radiante, hasta el abastecimiento de agua potable que fue provisto por la Administración Autónoma Para Obras Sanitarias (Aapos) mediante cisterna.
No se registró ningún incidente y el control de ingreso y salida de los visitantes estuvo a cargo de personal de la Intendencia Municipal. Se espera que haya una cantidad todavía mayor este domingo, 3 de noviembre, fecha que, en la tradición de la Festividad de Todos los Santos y los Fieles Difuntos que se desarrolla en Potosí, está dedicado a la “despedida de las almas” o “almacacharpaya”.
