Bailarines que llegaron tarde al punto de inicio, fraternidades que no tenían banda y debieron salir así al trayecto y descansos muchas veces injustificados caracterizaron a la segunda y última jornada de las entradas de Ch’utillos que demostraron que, por eso, todavía no estamos preparados para postular a la festividad a la condición de patrimonio inmaterial de la Unesco.
Ayer, la Asociación de Fraternidades Folklóricas y Autóctonas de Potosí se esforzó para que todo salga tal como había programado, e incluso lo logró en las primeras horas porque consiguió apresurar los primeros actos protocolares. La misa se limitó a una bendición realizada ya no en el templo de San Benito sino en el Arco de Mejillones y la comitiva partió a la hora prevista a la ruta de Ch’utillos. Llegó al templo de San Bernardo a las 10:15; es decir, más de dos horas antes en relación a lo sucedido el día anterior, pero el esfuerzo no sirvió de mucho.
La falla fue que las fraternidades que habían sido convocadas para las 09:00, tanto invitadas como afiliadas a la Affap, no estuvieron a la hora señalada. La primera, “Encanto mojocoyano”, ingresó a las 09:20 y la saya afroboliviana Jaimes Freire lo hizo diez minutos después. Es cierto que no parecía mucho retraso pero más tarde, a medida que avanzaban en la ruta, la tardanza se acumulaba. La primera agrupación llegó al templo de San Bernardo a las 12:30 y todavía se debió esperar más para ver aparecer a la segunda.
