Tras casi 35 años de haber surgido, las entradas folklóricas de Ch’utillos todavía cargan errores que no solo son atribuibles a los organizadores sino, fundamentalmente, a los medios de comunicación e inclusive a los ciudadanos de a pie.
Eso fue lo que se apreció ayer, en una primera jornada que no recogió las enseñanzas de los convites y, pese al esfuerzo de la Asociación de Fraternidades Folklóricas y Autóctonas de Potosí (Affap), tuvo problemas en el inicio.
Dos fueron las principales causas del desajuste: el que la comitiva salió del templo de San Benito más tarde de lo previsto y el excesivo retraso de las primeras cuatro agrupaciones que no eran afiliadas a la Affap sino invitadas. Pese a que les apuraron, salieron tarde e hicieron atrasar a las demás.
Pero no todo fue culpa de las invitadas. En la planilla de control que la Affap manejaba al final del recorrido, en la puerta del templo de San Bernardo, y que la responsable tapó para que no sea fotografiada, se podía ver que no se ejerció un adecuado control porque no se anotó la hora de llegada de los Wititis de Ingeniería Mecánica ni del Tinkuy Salvador Revilla.
Los errores fueron advertidos también en los grandes detalles, como la pelea por el asentamiento de los comerciantes de La Paz que, al haber llegado al enfrentamiento verbal, dieron una mala imagen a los visitantes, o en los pequeños como en la evidencia de que los bailarines poco o nada saben de sus fraternidades y menos aún sobre San Bartolomé.
Y en esto último, lo menos que se puede hacer es culpar a la Affap. Esta institución organizó coloquios para que las fraternidades investiguen sobre el origen de sus danzas pero a estos solo concurrieron unos pocos fraternos. Fue peor cuando se realizó el coloquio sobre el origen de Ch’utillos ya que los bailarines brillaron por su inasistencia. Si existe ignorancia respecto a los orígenes e historia de la festividad, será muy difícil defenderla a la hora de postularla a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
