La feligresía potosina vivió ayer una de las procesiones de Corpus Christie más concurridas de los últimos años y dio motivos para creer en un renacimiento de esta tradición que caracterizó a la Villa Imperial en sus mejores años.
Hasta ayer, los sacerdotes ya habían observado el hecho de que otras ciudades demuestran mayor devoción. Santa Cruz, por ejemplo, logra llenar el estadio “Ramón Aguilera Costas” con la gente que asiste a la Eucaristía de Corpus Christi que incluso es transmitida en directo por los medios de comunicación social.
El desinterés de la gente era notorio pero la concurrencia de ayer, que primero llenó la misa celebrada en la Catedral y después siguió a la procesión del Santísimo Sacramento del Altar, permitió albergar esperanzas en tener a una cantidad mayor de gente el próximo año.
A diferencia de las demás ciudades del país, Potosí tiene autorización para sacar en andas el Santísimo Sacramento del Altar; es decir, el símbolo de la hostia que, en la fe católica, representa el cuerpo de Cristo. Pese a ello, esta circunstancia no es explotada turísticamente.
