El escritor Carlos Medinaceli está en el centro del debate cultural a nivel nacional. Se ha vuelto a hablar de él como pocas veces antes y su novela más conocida, “La Chaskañawi”, será presentada hoy en edición facsimilar. Estos y otros hechos en torno a su figura son el resultado del rescate de sus restos que fue noticia nacional y ahora ha pasado a formar parte de la historia de la cultura potosina.
Esa es una de las conclusiones subrayadas en las Jornadas Internacionales sobre la obra de Carlos Medinaceli que se realizan desde el viernes en Cotagaita y Potosí. El relieve que ha cobrado Medinaceli fue destacado ayer tras las intervenciones del historiador Guillermo Calvo y del escritor Erick Ortega.
Calvo admitió, en su ponencia, que, tras conocer la ubicación de la tumba de Medinaceli, en La Paz, habló con las autoridades de Chuquisaca para que los restos sean llevados a Sucre. Dijo que el único que le escuchó e inició acciones para tal fin fue el diputado Horacio Poppe Inch.
Por su parte, Ortega defendió la postura de La Paz en el sentido de que, cuando Medinaceli murió, no fue tan desdeñado como se lee en el libro de Mariano Baptista. Admitió, empero, que no hubo autoridades oficiales en su exequias, en 1949.
