Bernard Marinovitch, pianista de jazz y documentalista, que falleció el domingo 23 de diciembre, será inmortalizado por su gran producción musical y cinematográfica en más de 10 años que radicó en Bolivia.
El artista murió por un tumor, dejando huérfanos a sus proyectos, familia y amigos.
“Amo Bolivia, quiero quedarme aquí”, fueron las últimas palabras que le dijo a Carol Zegarra, su esposa y la madre de sus dos hijas, Camile y Nathali, cuando ésta le sugirió ir a otro país para que se trate de su enfermedad. La noche del domingo 23 fue su velorio en La Capilla y el 24 en la mañana la misa de despedida.
Marinovitch, proveniente de Francia, llegó a Bolivia por primera vez en 1995. El artista se graduó como pianista del Conservatoire de Marseille y fue miembro de importantes proyectos con la española Martha Sánchez, el grupo “Ole, Ole”, de Herbert Leonard, Martine Clemenceau, entre otros.
