Egipto conmemoró ayer el 50º aniversario del exitoso traslado del templo faraónico de Abu Simbel, que fue desmontado y movido en 1968 para evitar que quedara sumergido en las aguas del lago de la presa de Asuán.
Reubicado unos 60 metros más arriba, el templo sobrevivió gracias a una iniciativa internacional liderada por la Unesco a petición de Egipto, en la que participó un gran número de países, que aportaron fondos y expertos, según recordó Tatiana Villegas, representante del organismo de la ONU en Egipto.
"Es la primera vez que tantos países se reunieron de forma conjunta y solidaria" en el ámbito del patrimonio cultural, explicó Villegas a EFE durante una visita al templo, organizada por el Ministerio de Antigüedades egipcio.
Villegas destacó que la campaña para salvar Abu Simbel y otra veintena de monumentos de la región de Nubia, en el extremo sur de Egipto, "mostró el potencial de la cooperación internacional" en este campo.
