Hay un misterio menos que resolver del Antiguo Egipto. Hace dos semanas un grupo de arqueólogos encontró un enorme sarcófago negro de granito en la ciudad de Alejandría. La tumba, que se mantuvo intacta por 2.000 años, generó rumores y expectativas.
¿Tendría dentro los restos del legendario líder griego Alejandro Magno o una terrible maldición de los faraones? De acuerdo con los expertos que lo abrieron, la respuesta es "no" para ambas preguntas.
El misterioso sarcófago gigante lo que contenía era tres esqueletos humanos hundidos en un agua residual de color marrón, tan pestilente que los arqueólogos tuvieron que usar máscaras para hacer su trabajo.
El Ministerio de Antigüedades de Egipto designó un comité de profesionales para abrir el sarcófago, el que fue desenterrado en un sitio de una construcción.
Según el periódico egipcio “El-Watan”, los expertos primero levantaron la tapa de la tumba solo cinco centímetros (dos pulgadas), antes de que el olor los obligue a abandonar la escena. Más tarde terminaron de abrirlo con la ayuda ingenieros militares.
