Las imágenes de las tormentas solares son espectaculares. Se ven como explosiones en la superficie solar y su duración varía de unos pocos minutos a horas. Pero, detrás de esa atrapante belleza, esconden un mecanismo cuya comprensión es crucial para el ser humano.
Las tormentas pueden ocurrir por sí solas o estar acompañadas de potentes erupciones de plasma (gas cargado eléctricamente) del Sol.
Si las partículas de estas erupciones llegan a la Tierra, pueden provocar estragos en infraestructuras como los sistemas satelitales y redes eléctricas, entre otros efectos.
Esta semana, investigadores de Francia publicaron un estudio en la revista científica “Nature” que ayudaría a predecir la aparición de estos fenómenos.
